01. Introducción

“La casa supone mucho más que cobijo; implica un territorio, una pequeña soberanía con sus propias leyes y costumbres, su propia historia y sus propias fronteras celosamente cuidadas.”[1]

“La vivienda colectiva apuesta por el valor de lo urbano, ya que a diferencia de la casa unifamiliar, que existe indiferentemente a la ciudad o fuera de ella, esta modalidad tiende a ser exclusiva de la ciudad”.[2]

Vivienda colectiva, o vivienda plurifamiliar, es, en primera instancia, “un punto al cual siempre se regresa”, y donde, a diferencia de la casa, se cuenta con una doble identidad: una en cuanto unidad doméstica de residencia, y otra en tanto pieza constitutiva de un edificio; doble pertenencia que define su carácter. Con respecto a ello nos parecen importantes de abordar, en una primera escala, los siguientes puntos: (1) la medición de los objetos y espacios que constituyen la unidad de vivienda; (2) las formas de organización y disposición de dichos espacios a partir de las leyes de orden arquitectónico y los modos de vida de las personas; (3) los sistemas de relaciones posibles entre tres o más unidades de vivienda dispuesta a modo de conjunto en distintos contextos. Y en una segunda instancia: (4) las relaciones entre la edificación y la ciudad, (5) el organigrama usos y actividades que les crea dependencia, (6) y las formas de mediación construidas que permiten definir niveles de intimidad y encuentro. Entendiendo que el departamento contemporáneo y su edificio, ha permitido modelar nuevos estilos de vida, para bien o para mal, a la vez que activa procesos de renovación o deterioro urbano. En este sentido la vivienda colectiva cumple con un rol ético, asociado a su escala. A mayor tamaño, mayor debería ser el requerimiento de calidad de proyecto debido a su incidencia sobre el entorno, considerando además, el doble efecto que causan sus externalidades y su permanencia en el tiempo[3].


[1] Brinckerhott, John. “Las Carreteras forman parte del paisaje”. Ed. GG Mínima. Barcelona, España. 2011.

[2] Pérez de Arce, Rodrigo. “Domicilio Urbano”. Ed. ARQ. Santiago, Chile. 2003.

[3] Pérez de Arce, Rodrigo. Op. Cit. p9.

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